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¡Número 0! - Octubre 2012





//editorial// Nada cuesta ver, nada cuesta revisar

Sí, amigos y amigas del mundo web, finalmente estamos acá, dancing on the ether, concretando este viejo sueño de la revista de poesía.

¿Pero esto es una revista de poesía?, es válido que se pregunten. La verdad que no sabemos si los patriarcas de las definiciones nos dejarán entrar en los referentes del término "revista", ni mucho menos en el de revista literaria, porque como van a ver, no abundarán los cascadas de letras.

Es que más bien lo que queremos hacer es aprovechar este malamado medio para abrirle los candados a la poesía. Que no vamos a ser los primeros, está más que claro. Pero la causa a la que queremos contribuir es la de sacar la poesía de sus nostágicas noches, de su soledad lacrimógena, de sus cajones, de su cotorreo silencioso, de planimétrico encierro, de su prensado, de su costura. O sea, desencuadernar. Es la tarea, es la tarea, arerea dice Baglietto.

Y para eso, en este humilde número 0, al que le pusimos 0 no sabemos muy bien por qué, quizás porque nos suena más bien a un envión, a una prueba piloto que a un número en sí, pero a la vez tiene eso de eterno e invencible e indivisible que tiene el 0, ¿no? Bueno, decía que en este humilde número 0 nos valimos del hermoso formato del video para desencuadernar, inaugurando dos hermosas también secciones como son "Poesía de día", con esos cuerpitos poéticos al sol, y "Versos afines", donde la música y la poesía se hacen cargo de ese amorío apasionado que vienen sosteniendo clandestinamente hace tanto tiempo.

Pero no crean que renegamos de la letra, no. También escribimos a letra tendida, y en este número van a disfrutar de una lectura acerca del ídolo Fabián Casas. Próximamente también vamos a estar contribuyendo con nuestro granito de posicionamiento web a editoriales independientes, y así también vamos a tratar de tenerlos al tanto de presentaciones de libros, lanzamientos, quién te dice concursos y otras cosas así.

Y antes de olvidarnos de nuestras sagradas contradicciones queremos decir: ojalá de toda esta misión desencuadernadora termine saliendo un buen libro. Pero que venga con fiesta, que si no nos morimos de soledad.

//poesía de día #1// Brenda Wainstein

Para arrancar bien, el primer capítulo de esta serie de poetas a la luz del sol tenía que tener tres cosas: clima dominguero, fotogenia y buena poesía. La confluencia se dio, y justo antes de que empezara a ensayar la murga de la placita Beltrán, Brenda Alejandra Wainstein, poeta, bailarina y mamífera migrante de Caseros al Abasto, volvió al barrio para desencuadernar este poema sobre sillas y ausencias.



S/T
Las sillas vacías empañan el lugar
corren solas en hileras sin geometría
buscando definiciones en mesas
en vasos y ojos maravillados ante aquel buen gesto, ante aquel devenir.
Bebiendo en sentidos lo que acabás de decir
estando ahí cuando la perfección no se sube a ningún colectivo ni a ninguna pared.
Sillas que vuelan a través de colores
cuando los vestidos se transforman en hojas
que acarician al tacto
que las vuelve vestidos
que las vuelve hojas.

Fabián Casas o "El Chico de la Lapicera Reina"


Fabián Casas (der) junto a Washington Cucurto (Ed. Eloísa Cartonera)
El pibe Rumble Fish

En la película de Francis Ford Coppola “La ley de la calle” (Rumble Fish, 1983) Rusty James (Matt Dilon) es un adolescente problemático y hermano del famoso “Chico de la moto” (Mickey Rourke). Su estupidez y desenfreno ponen en riesgo la frágil tregua que rige en el barrio entre ellos y otra banda enemiga. La gran pelea está en marcha.

Entre los guerreros hay uno que por su apariencia no parece ser un eximio street-fighter, sino mas bien un intelectual con anteojos y todo. Este personaje, llamado Steve (Vincent Spano), con su libreta en mano, toma nota de todo lo que sucede, y es en definitiva quien registra los hechos para que luego sean comunicados. Su presencia en el lugar de los hechos le proporciona un estatus dentro de la pandilla, auque no forme parte de la acción propiamente dicha.

Si tuviéramos que hacer un parangón entre Steve y Fabián Casas, diríamos que los dos están y son parte de los hechos que les toca narrar. Sus crónicas delatan y describen lo sucesos cotidianos de primera mano, siendo genuinamente parte de los mismos. Esta autenticidad es el lugar donde radica el verosímil y la coherencia de los relatos: Casas demuestra en cada verso u oración que no habla giladas y que su background es genuino y no inventado.

En su libro de poemas, aquel que recoge a todos ellos bajo el nombre de “Boedo” (Ed. Eloísa Cartonera, 2010), Fabián traza las coordenadas entre el barrio de plazas sin rejas y la literatura académica. Por sus versos, el cantante Joe Strummer hace pogo con Schopenhauer y el barrio es descrito con acciones simples como en el free cinema ingles o idealizadas como en Hollywood.

Su punto de vista recoge, como una lupa, los objetos del lugar que lo rodean y extrae sus esencias, como si fueran un todo de donde poder sostenerse mientras el mundo (o el barrio) entero se modifica, a la velocidad de los negocios y emprendimientos inmobiliarios.

En su universo atómico, construido de pequeñas partes, se cuelan los temas esenciales del ser humano como la muerte que descansa en paz en anécdotas íntimas, el amor que se deshace en la relación cotidiana, y la vida que florece con un beso en la frente a su padre dormido. Todos estos temas son excusas para hablar del mundo, que a cada instante se cuela por la hendija de la ventana de una habitación nocturna, en la sonoridad de un ladrido o en la alarma de un auto que se dispara ante un roce ligero.


Todos los barrios el Barrio

Mi vieja, oriunda de Boedo, me contó, alguna vez, que tuvo una vecina que nuca había salido del barrio. Esta anécdota, que bien podría haber sido contada por García Marquez, se suscribe a la dudosa categoría de “realismo mágico”.

Fabián Casas, en cambio, sí sale de Boedo, pero lo arrastra en una mochila que le cuelga de los hombros. El barrio, para él y para Máximo Disfrute (el personaje de su cuento “El Bosque Pulenta”), es acarreado a cualquier lugar en donde estén. Una marca indeleble que cruza todo el universo literario de Casas, no tanto por las fronteras físicas sino por una forma de ver el mundo, de sentirlo, de entenderlo desde una ética.

El o los jóvenes protagonistas de sus cuentos y poemas no son perfectos, ni bobos, ni idealizados pelotudos. Los pibes que retrata Casas toman Talasa (jarabe para la tos) en la habitación, escuchando a Zeppelin, o juntan banda para cagarse a trompadas en el Parque Rivadavia.

Heredero de Kerouac, Sam Shepard y otros monstruos del parnaso literario, Fabián comprende que desde su aldea se puede contar la historia de la humanidad en pequeños gestos encerrados en cotidianas acciones. El entramado, a la vista del lector, provoca recuerdos ajenos y propios decantándose en aquellos que han sentido al barrio como un lugar de pertenencia. Para ellos las claves están a la vista; para los otros, los extranjeros barriales, cada signo que se extrae de los relatos de Casas es un viaje misterioso al corazón de un pedazo de ciudad, una disección profunda al mismísimo barrio de Boedo. Que bien podría ser el barrio, en forma de retazo, que marca cada etapa del camino de cualquiera, y se cuela en las historias que la misma vida propone (y el barrio dispone). Como esos globos en el techo indicadores de un estado de ánimo, arrojados a la altura para que visualizemos aquello que rara vez se sabe decir pero que se aprende en la vereda, andando en bicicleta, o en la esquina o en el kiosco. El inicio de sabernos parte de algo.


Dónde conseguir sus libros:
http://www.santiagoarcos.com.ar/
http://www.eloisacartonera.com.ar/

Te dieron ganas de leer algunos poemas de Fabián Casas ahora:
Click acá.


Patti Smith - Banga!

Un nuevo disco de la auténtica antiprincesa del protopunk. Rebosante de poesía en todos los sentidos, les regalamos una humilde traducción, no del todo literal, de "Tarkovsky (The second stop is Jupiter)", para escuchar con los ojos cerrados.




Tarkovsky (La segunda estación es Júpiter)
El eterno sol corre hacia la madre
ella calma su gruñido y le ofrece
beber del cántaro donde retumba la niebla.

Demasiado, muchachito...

El cinco asciende desde el suelo
y el hollín que cae
es nada más que el polvo de esa brillante joya.

La negra luna brilla sobre el lago

blanca
como una mano en la oscuridad.
Levanta la tierra para poder verle la cara,
la cuchara plateada
de su garganta.

El chico, la bestia, y la mariposa.


Esto es una morgue, ¡esto es una morgue!

La aguja y el revolver
cosas que flotan en sangre sin nombre
Los postes del telégrafo son cruces sobre el camino
las clavijas descansan:
no hay suficientes héroes para colgar.
Ella bendice la ruta
la toga, la ruta, y la nueva encuesta
Y bajo el triángulo
espera.

Hecho de mercurio:

una estrella del atardecer
el quinto planeta con su llaga abierta
y el pujante níquel
vuela hacia el oeste.

El chico, la bestia, y la mariposa.


Ella atraviesa el puente de los charlatanes

su lengua hueca colma de agua el resplandor
y en un abrir y cerrar de ojos
un planeta con una herida brillante
un cuervo blanco, una cabeza preciosa
grande como un mundo, ¡grande como un mundo!

El chico, la bestia, la mariposa.


Tembloroso

sobre la herida,
La herida mordaz del quinto planeta.

Esperá.

Pará.
No lo olvides,
No lo olvides...
Demonios, si yo jugué con vos...
y bese tus lágrimas hasta que se fueron,
no lo olvides
la clara boca del sol sonríe
y su hermosa lengua.

La semilla

volátil.

//poesía de día #2// Pablo Andrés Guardia

Amigo, tipo sensible, gestor de la fiesta y poeta de aquellos. Pablito nos acompañó en un domingo soleado, justo antes de tener que irse volando a trabajar, y nos honró con 2 minutos y medio de pura tripa y corazón. Y hasta nos desfiló un poquito, demostrando que que puede ir y venir de Mario Santiago a Ivo Cutzarida sin que se le caigan los anillos.



Posta

¿No te parece
que las verdades
muchas veces
lo son a medias?

Momentos
donde la vida
pesa
y no hay patio que te salve
ni beso imaginado
ni silencio entre las cosas.

//graficamétrica// Apriete, de J.L. Escudero por M. López



Jorge Leónidas Escudero es un poeta oriundo de la provincia de San Juan, donde reside actualmente con sus 92 años de edad. Minero y buscador de piedras preciosas, comenzó a editar sus poemas a la edad de 50 años. Hoy es uno de los poetas vivos más reconocidos de la Argentina.

Martina López es una piba a la que le gusta dibujar y miles de cosas más.

//staff//

Número 0 - Octubre/Noviembre de 2012

Editor@s:
Martina López Brazzola
Tania Quevedo Valencia
Brenda Wainstein

Participaron:
Pablo Andrés Guardia / Poesía de día
Brenda Wainstein / Poesía de día
Cecilia Cisneros / Videoarte
Gabriel Díaz Córdova / Cámara y textos
Martina López Brazzola / Graficamétrica

Agradecimientos:
SUB COOP por la foto de portada
Ana Ruiz, Ronan Bar e Iván Primosich por ayudarnos con las traducciones
María Eugenia Ramírez por su cámara y su onda
Tomás Astelarra por acercarnos a Andrés Caicedo
Caicedo, Casas, Patti Smith y J. L. Escudero por ser como son